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La trampa del 5 de julio de 2010

El cuerpo del delito

Ayer, en algún no-lugar de la Internet, a alguien le pareció buena idea recordarnos a todos que el futuro está aquí. O que estamos viviendo en el futuro de acuerdo a Robert Zemeckis (y el judío ese de la película en la que jamás sale el bendito tiburón, ¿cómo se llama?). El punto es que desde muy temprano en Twitter, la red ideal para empezar rumores sin temor a que verifiquen tus fuentes, se corrió la voz de que el doctor Emmett Brown, de la trilogía de Volver al Futuro, había programado en el DeLorean el 5 de julio de 2010 a la 1:21 de la mañana como fecha de destino original. Claro está, en la película las cosas no resultan como se esperaba, Doc Brown y Marty McFly acaban siendo atacados por terroristas libios (vean la peli) y McFly acaba huyendo por accidente a 1955. 30 años antes de la fecha en que se desarrolla la historia.

Los siguientes 90 minutos se tratan de Marty evitando los cariñitos de su madre en los 50's.

El dato no se quedó en la simple cadena de texto (con todos sus RTs, repeticiones en otras redes y obvio status de trending topic). Efectivamente había circulado la captura del panel (circuitos del tiempo) del DeLorean que está al comienzo del post, y un video colgado en Vimeo que aparentemente ha sido retirado (según N. Larkin de WC). Pero no faltó quien hurgara en la videoteca y confirmara la verdad de Dios: Emmett Brown jamás viajó ni apareció en la pantalla la fecha, resultando las pruebas iniciales un buen trabajo de montaje fotográfico. ¿De dónde sacaron, entonces, precisamente esta fecha? Al parecer, según Tony del SciFi Blog, Christopher Lloyd/Emett Brown sí pretendía viajar a una fecha de 2010, 25 años después del momento en que ocurren la historia, pero jamás viajan a esta época ni introducen estos números en el tablero. Fusion Industries, un sitio bien old school dedicado a las películas, tiene los fotogramas y el resumen de la segunda parte.

¡Trata de photoshopear en calidad de VHS, hippie!

La única fecha futura a la que viaja el DeLorean es a un minuto después, haciendo la primera prueba con el perro de Doc, Einstein. En la segunda película  tampoco se viaja a 2010, sino al 21 de octubre de 2015. Esto es, 30 años después de los hechos, manteniendo la simetría con la primera parte. La razón de tanto alboroto: muchos crecimos viendo la trilogía de Volver al Futuro. Hemos visto las películas tantas veces que realmente creímos en un futuro donde las zapatillas se ajusten solas, no sean necesarias las pistas para los nuevos autos voladores, y sobre todas las cosas, todos podamos tener patinetas flotantes. Y es una situación jodida, porque dentro de cinco años de verdad vamos a mirar en retrospectiva y ver que, fuera de no tener el mundo que deberíamos haber tenido para entonces, va a ser demasiado parecido a 1985. Claro, que con menos mullets y más Internet. Fuera de eso:

  • Seguimos dependiendo de combustibles derivados del petróleo, lo que nos lleva a tener el mismo modelo básico de automóvil con sólo cambios cosméticos o de interfaz. Lo más parecido es un DeLorean de madera que levita usando fluídos magnéticos.
  • Aún no tenemos zapatillas autoajustables disponibles, pero Nike se está haciendo cargo. Ya tienen la patente y el diseño. Big deal.
  • Por suerte no tenemos gorras tornasoladas. Pero igual que con las zapatillas, nadie se ha preocupado en hacer ropa inteligente.
  • Pepsi sigue siendo más genial que Coca-Cola, aquí y en todo tiempo y lugar.
  • La hoverboard o patineta voladora se encuentra entre la categoría de los prototipos casi-funcionales, la leyenda urbana sobre el producto real prohibido por las asociaciones de padres, y las imitaciones aparentemente comercializables.
  • Las cirugías plásticas tal vez te permitan verte unos 10 ó 20 años menor de acá a cinco años. La medicina no parece estar en condiciones de prolongar la vida o dejarte como si de verdad te hubieras quitado 20 años de encima. Una por otra.
  • A nivel social, en Estados Unidos la igualdad de oportunidades ha logrado llevar un afroamericano a la presidencia. Aunque no estoy de acuerdo con lo que hace ni cómo fue elegido, es una meta que tenían que alcanzar tarde o temprano.
  • La comida deshidratada existe, aunque no se usa de manera cotidiana. La comida súper deshidratada sigue reservada para los viajes al espacio, y no creo que se pudiera vender bien.
  • ¿Qué rayos era eso de lo que colgaba George McFly? Sólo digo… no nos apuremos en inventar eso.
  • Otros inventos y avances de la película están más o menos logrados, como podemos ver acá. Videoconferencias, poderío asiático, publicidad, medios de consumo, videojuegos. Agregaría también la interconexión de aparatos dentro de la casa como una forma de Internet de objetos o redes domésticas inalámbricas. La electrónica no tiene las mismas restricciones que las industrias automotriz, textil, petrolera y farmacéutica, por suerte.

Un Dream-Team para Deadpool

Cuando el X-Men – Origins: Wolverine de Gavin Hood apareció en las salas de cine alrededor del mundo, la primera impresión público (de más o menos la mitad de los que se quedaron después de los créditos, al menos) fue, aparte de que el villano “final” no estaba a la altura del nombre y representaba una mutilación del personaje, que todos queríamos ver una película de Deadpool. Ya habíamos probado lo más básico, y ahora queríamos comernos la torta entera.

Mercenario amoral. Hablador compulsivo. Especialista en armas de filo y de fuego. Sentido del humor perverso, inoportuno, ácido. Quebrantador de la regla escénica de la cuarta pared. Ideal para un actor con las características cómicas y atléticas del próximo Linterna Verde, Ryan Reynolds. Claro, salvo por todo eso de haber sido un sujeto de pruebas con un factor autorregenerativo exagerado que cubre su cuerpo completamente de cicatrices. Pero es el papucho de Reynolds, así que lo más probable es que no veamos mucho del cara-de-pizza Wade Wilson.

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha declarado ilegal y penado con multas millonarias cubrir el rostro de Ryan Reynolds. Estamos presentando una moción para hacer lo mismo con el busto de Scarlett Johansson.100% producto derivativo

Si XMO: Wolverine trataba del héroe que lucha contra su propia naturaleza y en el camino se ve envuelto en la red de intrigas y manipulaciones que busca ensamblar el arma viviente perfecta, el spin-off de Deadpool debería, siguiendo la lógica más básica indispensable, empalmar con el destino del pobre de Wade Wilson, que acaba decapitado y enterrado entre los escombros de la isla de William Stryker y el Proyecto Arma X. Aprendiendo de los errores de Elektra (¿alguien sabía, al fin y al cabo de qué se trataba Elektra en realidad?), la 20th Century Fox, que conserva los derechos de las películas relacionadas a los X-Men, desde el Profesor X hasta Doop, se ha asegurado de mantener a gente que guarda cierta familiaridad con el personaje y su historia para preparar el guión de este spin-off de spin-off.

Las Reglas de Zombieland

Los cerebros elegidos, después del voceo de David S. Goyer, son Rhett Reese y Paul Wernick, de quienes hemos podido ver el último año Zombieland. Y Zombieland es una gran película, llena de violencia, humor negro y elementos de cultura popular. Incluso comparte la ocasional ruptura de la cuarta pared y un buen manejo de la exposición sobre la marcha, indispensable para aclarar las complejidades que hacen a ‘Pool. Tampoco sé qué tan involucrados habrán estado, pero las Reglas de Zombieland fueron un golazo por donde las veas. Las habladurías de comienzos de año indicaban que el mismo Reynolds habría estado en contacto con los escritores, compartiendo ideas. Esto fue antes de que el trabajo de producción de Linterna arrancara.

Y ayer empezó a correr el rumor de que Fox había ofrecido la dirección de la película a Robert Rodríguez, quien actualmente debería estar terminando o haber terminado Machete y trabajar actualmente en Predators y una película más de Spy Kids. La noticia debe tomarse con escepticismo, dado que Rodríguez ya había rechazado ofertas como el remake de El Planeta de los Simios (aunque a muchos otros directores tampoco les ha convencido el proyecto), y a lo copada que tiene la agenda. Además, los X-Films desde X-Men 3 se han visto determinados por decisiones de directores de última hora. Matthew Vaugh estaba previsto en algún momento para hacerse cargo de X-Men 3 y XMO: Wolverine, y ahora se le vocea para X-Men: First Class. Lo mismo con Joss Whedon o Bryan Singer, por decir algunos nombres.

¡Si hasta se viste con los colores oficiales de DP!

Pero sólo por un momento imaginemos la posibilidad de una película escrita por Reese y Wernick, hecha por Rob Rod y protagonizada por Reynolds. Lo último que vi de Rodríguez fue Planet Terror, y me pareció una gran película, a pesar de que el género no era de lejos mi favorito. Pero la forma en que se manejó una situación catastrófica con escenas de acción alucinantes, capaz de meternos en planteamientos que en cualquier otro contexto no hubieran sido siquiera considerados para rodaje, y además esos detallitos de absurdo para darle color (la moto de Wray, ¡”EL WRAY”!). Si alguien tiene la magia para sostener la suspensión de la incredulidad al nivel necesario para hacer de un Deadpool una estoneada maestra y, dependiendo de variables del entorno, hacer que un personaje poco conocido supere el nivel de culto al que podría verse reducida, es Robert Rodríguez.

Planet Terror. También teníamos una propuesta que involucraba a Scarlett y ametralladoras, no pegó.

Dejo una idea: lo que Jon Favreau logró con Iron Man puede repetirse, y un estudio que maneja una franquicia tan importante como X-Men debe aplicar esa fórmula de respeto por el material de base, trabajando meticulosamente la historia y no permitir que se opaquen entre sí. Apenas han empezado a explotar el mundo mutante, y como fanboy quiero ver más.

Uno, dos… Kick-Ass ultraviolentos

Y salió Kick-Ass, la adaptación dirigida por Matthew Vaugh (Stardust) de la miniserie semi-independiente del bombástico Mark Millar (Ultimates 1 y 2, The Authority). Siguiendo el empuje de Wanted (que tuvo récords de taquilla dentro de la categoría R), Millar se embarcó en la producción de la misma serie que estaba escribiendo para el sello Icon, una línea de Marvel para los trabajos de autor de sus escritores, como Brian M. Bendis, Ed Brubaker y Matt Fraction. Vaugh, por su parte, salía de tener su propio éxito adaptando el Stardust de Neil Gaiman, además de haber estado a punto de hacerse cargo de X-Men 3 (que cayó en manos de Brett Ratner, y ya sabemos cómo quedó eso).

Como contenido a secas, Kick-Ass es mucho más Millar que Vaughn, pensado en cómo lograr que el medio comiquero saque de sus casillas al público común y corriente, llevándolo a niveles de blockbuster hollywoodense y asociándose siempre a artistas que espectaculares como John Romita Jr., Steve McNiven y Bryan Hitch, capaces de materializar las alucinadas del escritor. En este caso se trata de la historia de Dave Lizewski, un adolescente demasiado normal a quien no se le ocurre otra manera de sobresalri que hacerse un “superhéroe”. A falta de poderes, decide ponerse un wetsuit, armarse con un par de cachiporras, y salir a pie a luchar con delincuentes comunes por las calles. Durante los próximos 100 minutos, más o menos, no le va bien.

La película responde perfectamente a la ultraviolencia realista que busca Millar, y hasta se podría considerar una caricatura a los géneros superheróico y de acción, en algún lugar entre las películas de The Naked Gun y Punisher: War Zone. Estamos hablando del mundo real, donde un muchacho se dedica a enfrentarse a la gente más peligrosa, y sin embargo no deja de tener un efecto casi cómico, desde un sentido del humor bastante oscuro. Es como ver un bloque de bloopers, pero quedándote después de la risa a ver que el otro todavía no se puede parar, y todo contextualizado en aspiraciones heróicas. La película es bastante fiel al material original en ese sentido, muestra el efecto de una vida violenta sobre seres humanos comunes y corrientes, sin llegar a ser un calco fiel de estilo o argumento ni perder el rumbo.

Vaugh diferencia muy bien los recursos y piezas que funcionan en 8 historietas de 22 páginas a intervalos mensuales de lo que cabe efectivamente en 117  minutos de película. Por momentos el orden de ciertas revelaciones no se corresponde al del cómic, pero todo termina encajando orgánicamente en el orden fílmico. Donde perdimos puntos de caracterización en la relación entre Lizewski y su padre, o cómo evolucionan y decaen las cosas entre Kick-Ass y Red Mist, ganamos el desarrollo de la historia paralela de Hit-Girl y Big Daddy. Donde deberíamos tener un giro sorpresivo o una página doble de Romita Jr., viene un dato adelantado o una entrada distinta que mantiene la atención sin opacar el gran final (así que, no lanzallamas, pero no lo extrañarán).

Sabiendo que lo que queremos es ultraviolencia, secuencias de lucha sin barreras, acción rápida e impresionante, Vaugh se contiene lo suficiente, y aunque puede darnos un Terminator, un Rambo o un Kill Bill (aunque la Hit-Girl de Chloe Moretz tiene sus buenos momentos entre Beatrix Kiddo y Go-Go Yubari), no porque no pudiera sino porque la historia no permite tanta virtuosidad marcial para el pobre de Aaron Johnson. Es necesario este planteamiento historia-impacto-historia-repetir para darnos a entender que la cosas ocurren en nuestro mundo, y las consecuencias están ahí, a pesar de que los tipos andan por ahí vestidos en látex colorido y hay una niña por ahí rebanando miembros de mafiosos a katanazos y soportando balazos a quemarropa.

Nicholas Cage cumple su sueño de ser un superhéroe y hacerlo creíble, con un Big Daddy que comparte su entusiasmo por la vida de aventurero enmascarado, como una fijación insana y gracias a dios no tuvo que actuar ningún super poder. Tuvimos suficiente de eso con Ghost Rider. En cambio aquí es un Batman combinado con Punisher, con barba falsa e inagotables recursos cuando se pone el disfraz, y un papá bobalicón, con bigote de cepillo, lentes y malos chistes cuando se viste de civil. Y es por eso que Vaughn le da a esta historia más peso. Sólo Kick-Ass hubiera sido muy adolescente: chico-conoce-chica, chica-ignora-chico, chico-hace-locuras, chica-se-fija-en-chico, chico-paga-por-sus-locuras, final feliz. En mi opinión, es el cruce, y el nuevo balance, de las cuatro historias principales lo que hace que esta película, como historia, tenga una personalidad propia y supere la simplicidad de la propuesta. Y además, cabe en las dos horas.

A fin de cuentas, Kick-Ass es una película más compleja de lo que aparenta. Tiene no sólo el potencial, más bien la intención de ofender suceptibilidades, muy al estilo shock-value (Roger Ebert sabe muy bien de lo que hablo), y una vez superado es una crítica al culto a la violencia con la que se resuelven las cosas en los cómics, a la vez que lo homenajea y se ceba en el derramamiento de sangre. No pretende ser lo que Watchmen o Sin City debieron ser. No le corresponde. Esta es una bestia diferente y lo mejor es tratar de no encasillarla, porque tiene de todo y por montones.

Y si no te convences… FUCK CRIME! ¡VE KICK-ASS!

 
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