Viñetas de la semana (III)

Ya habiéndose acabado la semana comiquera (y con una preocupante escasez de títulos esta semana), me acuerdo de mis responsabilidades blogueras. Esta vez presentando un par de extractos del one-shot Hellboy in Mexico, satisfactorio y por suerte no tan mexicanizadamente obvio. Igual tenemos ruinas aztecas, luchadores e imágenes religiosas católicas, pero sólo como contexto. Van cinco:

Primero que nada, y venido derechito de Hellboy in Mexico, nada es más conmovedor que un momento "yotestimo" entre copas compartido por un demonio con problemas de identidad y un luchador enmascarado.

Y si no te van los arrumacos, en HBiM también tienen terror. Mucho terror, como el Papá de Anung Un Rama manda. Y es un pavo, que además es malévolo, porque tiene ojos rojos. ¡EL DIABLO!

Ahora le toca el turno al Doctor Stephen Strange, Maestro de las Artes Místicas y ex Hechicero Supremo de nuestra dimensión. Durante su búsqueda de Spider-Man en Spider-Man: Fever, Strange atraviesa los caminos psicodélicos de la Ilógica Mágica, encontrándose con personajes pintorescos como Fetch Doggy Fetch y Puglie. Este trip lisérgico es cortesía de Brendan McCarthy. Más adelante hay un momento Revolution 9, pero ya no entró, porque...

¡...ES HORA DE DEADPOOL! El personaje que quiere robarle el récord de apariciones especiales en cómics ajenos a Wolverine, Spider-Man, Nick Fury, Tony Stark y Norman Osborn, ahora se mete en las páginas de Vengeance of the Moon Knight #18 para torear a nuestro ex-mercenario-esquizofrénico-tratando-de-reformarse favorito. Para su mala suerte, la bocota le permite a Marc Spector/Jake Lockley un motivo para darle rienda suelta a sus instintos reprimidos. Mala suerte, DP.

Terminamos con Deadpool Corps #2, un libro que tiene todos los Deadpools posibles, pero sobre todo Wade, Wanda, Tito, Cujo y Headpool. No hay más que agregar.

Fatiga de eventos, Tierra de Sombras y la ciclicidad histórica

El checklist para Civil War incluía 96 números sueltos

En el mundo comiquero contemporáneo existe la denominada “fatiga de eventos“, que se empezó a notar alrededor de Civil War y World War Hulk (2007-2008), por su parte, y con Infinite Crisis y Final Crisis por el lado de DC, más o menos por la misma época. No tengo la cronología de los eventos de DC, pero en el caso de Marvel la seguidilla de eventos se remonta a Avengers Disassembled (2003-2004).

En el último año hemos tenido Blackest Night y Dark Reign/Siege, que están terminando estos días. DC ya anuncia la maxiserie Brightest Day, y se supone que la Heroic Age de Marvel anuncia un tiempo de relativa calma.

El empuje del crossover, una historia que reúne personajes que aparecen en diferentes publicaciones para ofrecer un producto novedoso, especial, y aumentar las ventas, se justificaba durante la última década bajo una idea de impacto. Lo que ocurriera en el crossover debería cambiar de manera significativa y duradera el mundo de nuestros héroes, cambiar el status quo para hacer que valga la pena apostarle tu dinero a una historia que abarca entre 20 a 80 números. El cambio también se hace necesario cuando se trata de mantener el interés sobre personajes que se llevan publicando hace más de 40 años y deben sentirse frescos y atractivos para el público.

Sin embargo, el uso consecutivo de esta estrategia provocó cierto escepticismo, agotamiento y empobrecimiento del público. A la par, constantemente interrumpe el flujo de las historias individuales cada 6 o 9 meses, entre que terminaba un evento y empezaba el otro, dejando ventanas pequeñas para que los escritores llevaran a cabo sus planes particulares, o generando cómics adicionales paralelos a la serie regular durante la publicación del evento.

Keith Giffen demostraría, en un momento donde los crossovers se estaban inflando más allá de lo prudente, que era rentable mantener los eventos pequeños, autocontenidos. Su plato de petri se llamó Annihilation, y sirvió para revitalizar al repertorio de personajes cómicos de la editorial. El experimento fue tan exitoso que desde entonces el evento cósmico se ha repetido ciclicamente y con éxito bajo la batuta de Dan Abnett y Andy Lanning (DnA), incluyendo el desarrollo fluido y críticamente aclamado de series como Nova, Guardians of the Galaxy y la historia de los Inhumanos. En otros rincones del Universo Marvel se probó este tratamiento, como en Black Panther con Doomwar y la familia de títulos de los X-Men con la Trilogía del Mesías y Necrosha.

Esta movida se asemeja a lo que hizo Joe Quesada cuando entró como editor de la entonces nueva línea Marvel Knights. En 1998, Marvel asigna a su empresa, Event Comics, la publicación de un conjunto de series orientadas a un público más maduro. Personajes como Black Panther, Daredevil, Moon Knight, Punisher y los Inhumanos encontraron un lugar dónde crecer, apartados de los estándares del cómic superheróico falto de ideas de finales de los 90′s. Y es con esta misma “familia” de personajes, con este rincón callejero, de vigilantes violentos y malhablados, que se desarrolla un nuevo evento para los próximos meses.

Los próximos meses (y me parece un buen momento para volver a seguir las peripecias de Matt Murdock y su alter ego cornudo) se avecina Shadowland. Orquestado por Andy Diggle, se trata de la reacción de los héroes callejeros de Nueva York a la posesión que el Hombre sin Miedo se hizo del culto ninja de La Mano, una medida desesperada que Daredevil tuvo que realizar para neutralizar a sus enemigos encarnizados y convertirlos en una fuerza paramilitar de orden dentro de Hell’s Kitchen en el Reino Oscuro de Norman Osborn. A falta de bandos claramente definidos, todos desconfían de todos.

Lo que tiene de atractivo este Shadowland, aparte de parecer una Civil War de vigilantes callejeros, es su paralelismo histórico con el argumento original de la serie Marvel Knights. En ella, un grupo de héroes que incluía a Shang-Chi, Moon Knight, Daredevil, Black Widow, Cloak y Dagger se reunía para capturar a Punisher, siempre considerado pro sus pares un individuo fuera de control y también guardando cierta simetría con el propio Daredevil.

Ahora Matt Murdock está en la mira de una “familia” de héroes que no sólo ha crecido en número sino en relevancia dentro del Universo Marvel. Aparecen personajes con un protagonismo renovado e introducidos con gran éxito al mainstream y al nuevo siglo/milenio como Iron Fist (en Immortal Iron Fist, con Fraction, Brubaker y Swierczynski), Luke Cage (mascota de Bendis en Alias y New Avengers), Spider-Man (Amazing Spider-Man con Straczinsky y el Spider Braintrust), Punisher (Punisher: War Journal de Fraction, Punisher de Remender y PunisherMAX de Aaron), Moon Knight (Moon Knight de Huston y Benson y Vengeance of the Moon Knight de Remender) y Daredevil (Daredevil de Quesada, Bendis, Brubaker, Diggle).

Yo espero un Marvel Knights con esteroides, una bronca callejera de todos contra todos. Nada de rayos luminosos, hombres voladores ni máquinas omnipotentes. Sólo cuchillos, palos, balas, puños y shurikens.

Y va a ser alucinante.

Viñetas de la semana (II)

Si quisiera llevármela fácil, dedicaría toda esta entrega de las viñetas de la semana al Captain America: Who Won’t Wield the Shield?, un one-shot que satiriza el Captain America: Who Will Wield the Shield? en parte y un poco el Batman: Battle for the Cowl, los dos especiales de Marvel y DC sobre héroes desaparecidos y qué personajes ya existentes estarían a la altura para cubrir sus legados. Claro que, en CA:WWWTS en lugar de un Bucky/Winter Soldier o un Robin/Nightwing tenemos a Forbush Man, Golden Age Deadpool y el esotérico Doctor America.

CA:WWWTS es 666% metatextual, pero esta aparición especial del escritor Jason Aaron (Wolverine: Weapon X y Ghost Rider) y sobre todo Ed Brubaker (Daredevil y Captain America) pavoneándose de haber matado a Nomad y sus premios Eisner define el resto de esta historia corta.

No sé cómo se manejarán las cosas en Marvel para que un escritor relativamente nuevo pueda tomarle el pelo a los mandamases del equipo editorial. Suerte que con los kilos de kilos que perdió Joe Quesada en los últimos años, correa es lo que más le sobra. Y el guiño a Blackest Night no tiene precio.

Doctor America tiene que se la mejor idea que Matt Fraction haya tenido en todo el 2010. Un trip ácido al origen del Capitán América, que combina la ridiculez milimétricamente calculada del Nextwave de Warren Ellis con el inclemente bombardeo de datos excéntricos de Casanova. Si lo lees completo, partes de tu cerebro chorrearán por los huecos que encuentren.

Para no centrarnos en CA:WWWTS, Punisher #16 nos ofrece una dosis más de rareza. Y no viene de FrankenCastle, sino de Morbius, el Vampiro Viviente, con la respuesta más macarra que se le haya podido leer a un vampiro artificialmente mutado.

Y para cerrar la semana de alucinadas, alguien que es casi tan clásico como Deadpool o Forbush man aparece en Marvel Zombies 5 #2. Howard el Pato es maestro del Quack-Fu, pero nadie le quita que sabe resolver discusiones con un "Gran Jodido Pistolón".

 
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